Pormenores de un mundo extraño : Relación entre el Mito de creación y el proceso salud-enfermedad-atención entre los maya-tsotsiles de San Juan Chamula, Chiapas

La impronta que produce en el visitante la actividad religiosa realizada en la iglesia de San Juan Chamula, es inolvidable. Impacta, la luminosidad proveniente de las diversas ofrendas, compuestas de velas, copal, flores, refrescos, pan “coleto”[1], gallinas o gallos negros y pox (aguardiente de caña), todo ello matizado por un canto oratorio acompasado, monótono que los j’iloletic (los que pueden ver) ejecutan, con el fin de ayudar a rescatar el ch’ulel o alguna otra entidad anímica de los enfermos que han solicitado su intermediación ante las deidades.

 

Church of San Juan Chamula Los enfermos, que destacan por su manifiesta debilidad y desaliño, y familiares, circundan a los j’iloletic quienes hacen las referidas ofrendas y peticiones ante Santos y Apóstoles, sobradamente obesos a expensas de ropajes superpuestos, conjunto matizado por uno o tres espejos situados a la altura del corazón, símbolo de su luminosidad sobrenatural. Ambiente que evoca un pasado prehispánico fuertemente imbuido de elementos provenientes del cristianismo católico, a lo que se ha denominado indocolonial.

 

Church of San Juan Chamula

 

Sin embargo el grueso de los rituales para ayudar a sanar se lleva a cabo en las viviendas de los enfermos, otros pocos ante ojos de agua y cuevas recurriéndose a la iglesia cuando la extrema gravedad del enfermo lo demanda. Indudablemente el escenario esbozado, es motivo de innumerables incógnitas que no pueden ser resueltas en un espacio tan reducido. Aún así, se esbozará la razón última que da sentido al existir no sólo de chamulas sino también de tzotziles de otros municipios. Primero, es preciso remitir al origen del grupo que nos ocupa. Se supone que los tzotzil-tzeltales provienen del centro de Guatemala, se dice que para evitar quedar sometidos a los Cakchiquel (pueblo que ha habitado el centro de Guatemala), la tribu de la casa de los Zotzil hurtó a los primeros el fuego, elemento del que se valían para sojuzgar a sus vecinos (Popol Vuh 1961:115).

 

Con éste en su poder, emigraron hacía el norte, ocupando en su huida, parte de los llanos de Comitán, los valles orientales del Grijalva y lo que hoy son los Altos, todos lugares ubicados en el estado de Chiapas (García de León, op. cit., p. 28).

 

Los Chamulas forman parte del grupo tzotzil, su municipio San Juan Chamula, está situado en las montañas centrales del estado de Chiapas. Su origen centroamericano, es acorde con la cosmovisión que en la actualidad lo sustenta, ya que finca su base en elementos provenientes del mito de creación. Dicho mito establece que la razón última que tuvieron las deidades (Riox)[2] para abocarse a distintas creaciones y destrucciones de humanidad fue la de crear y dejar sobre la Tierra seres cuya tarea preeminente, sino es que única razón de ser, fuera la de dar manutención a las deidades celestiales. El antecedente de este mito se sustenta en que “el Creador, el formador y los Progenitores” a una sola voz dijeron:

 

“[...] ¡hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados, para ser recordados sobre la tierra?” Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Probemos ahora a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten. Así dijeron.” (Popol Vuh 1961. 27)

 

El incumplimiento de este propósito fue y es razón suficiente para coercionar o, en caso extremo, exterminar a las diferentes humanidades. A este propósito divino, en adelante lo denominaremos “mandato primordial” (Page 2005: 102).

 

Como ha quedado delineado, este principio se sustenta en la creación y destrucción de varias humanidades, así, en los mitos de origen que aparecen en el Popol Vuh (Recinos 1961: 27-28), se habla de que la carne de los primeros hombres fue hecha de lodo, pero se deshacía, el segundo intento fue hecho de madera (Ibídem, p. 29-30), pero no tenían alma y “no se acordaban de su Creador, de su Formador”, los terceros hombres fueron hechos de otras maderas, “tzité y espadaña” pero tampoco hablaban, ni pensaban (Ibídem p. 103). Por último, La cuarta humanidad, la actual, fue hecha de mazorcas de maíz amarillas y blancas (Ibídem p. 104), humanidad aún defectuosa, por su inconstancia y proclividad al pecado, pero con toda la capacidad para cumplir con el mandato primordial, sobre todo porque sus defectos pueden ser de alguna manera neutralizados por la vía del sufrimiento.

 

Painting of Dennis DodsonDado que la creación tiene como único fin obtener nutrimento, es decir el cumplimiento del “mandato primigenio”, y que para ello requiere de condiciones idóneas, Riox acondiciona la Tierra y el Cosmos, primero, configurando una estructura vertical del mundo que diera cabida a las jerarquías entre las deidades y de éstas con la humanidad -“Cosmografía”- en cuya cúspide de sitúa Yan Vinajel (el Cielo), donde residen Dios Padre, “Jesucristo-Sol”, “Virgen de Santa María-Luna” y, recientemente, la Virgen de Guadalupe.

 

Segundo, entre Cielo y Tierra, que comúnmente consta de trece estratos, en cada uno de los cuales se sitúan diferentes elementos sobrenaturales, de entre estos destacan: uno denominado Jerusalén, donde yacen las almas de los muertos hasta el día del Juicio Final; otro se describe como no habitado suponiendo que después será el Infierno. Otros estratos se caracterizan por contener todo lo bello, lo peligroso y lo prohibido que está presente en el imaginario de los tzotziles, lo que en el plan divino constituye una invitación para hacer caer en diversas trampas a los ch’ulel de las personas que no han cumplido con el mandato primordial. (Page 2005: 122). Tercero, en torno a la superficie de la Tierra en que existen dos estratos, a saber: Osil Balamil (Superficie de la Tierra) habitado por humanos y deidades secundarias y, Olol (bajo la superficie de la Tierra) donde reside una humanidad de seres pequeñitos (Ibídem: 122).

 

Por otro lado, hemos separado en dos grupos a las deidades secundarias que comparten la superficie de la Tierra con la humanidad, en el primero se ubican Apóstoles, Santas y Santos provenientes del panteón católico, que residen en Iglesias y altares familiares, el otro corresponde a las deidades que habitan el entorno natural, provenientes del panteón prehispánico, aunque  actualmente con fenotipo de ángel, encargadas ya de proveer, ya de privar a la humanidad de sustento, así como salud y enfermedad.

 

El último elemento fundamental en la estructuración del mundo para el cumplimiento del “mandato primordial” es inherente a la humanidad. La persona tzotzil, se vive no sólo como cuerpo (Bec’talil), sino que también son parte consustancial de la persona varias entidades anímicas: C’al, que se traduce al tzotzil como calor, que sería el símil de energía vital, Ch’ulel que podría corresponder con la sombra descrita para los nahuas, Vayijelil o animal compañero, de los que pueden ser varios, coexistentes con el cuerpo; y Quibal o nahual, presente sólo en personajes con poderes extremos. La mayoría de la entidades anímicas que conforman a la persona tzotzil se movilizan durante la noche en un espacio denominado Yan Vinajel-Yan Balamil (Otro Cielo-Otra Tierra).

 

De lo antes planteado, podemos dilucidar que los objetos que conforman el altar ante el que cantan los j’iloletic constituyen ofrendas proveídas por el enfermo para nutrimento de Riox, situadas ante el Apóstol a quien se pide las “suba”, a sabiendas que Riox se nutre del calor -el de las velas-, olor -el del copal, refrescos, pan y flores- y palabras -las pronunciadas por el j’ilol- En su canto, el j’ilol pide a la divinidad que perdone la faltas del enfermo, que le restituya su protección; promete por él, enmendarse y cumplir con el “mandato primigenio”; sino, suplica apoyo para la liberación y regreso al cuerpo de alguna entidad anímica, que se haya perdido o haya sido atrapada y/o vendida por alguna de las deidades secundarias del entorno natural, intercambiando ésta por la sangre de la gallina que está destinada al sacrificio. Y en este proceso de cuando en cuando asperja pox (aguardiente) sobre el altar, “para dárselo al Diablo, para confundirlo”. Conforme avanza la súplica, se pulsa al enfermo, para determinar si va mejorando y saber qué otras acciones o ensalmos se requieren, porque al pulsar, las deidades le hablan al J’ilol a través de la sangre.

 

Así, el j’ilol, a través de ayudar a sanar, se encarga de reencausar a los tzotziles en la senda del cumplimiento del mandato primordial, su función más que chamánica  viene a ser sacerdotal.

 


Foot notes:

[1] Pan tradicional de San Cristóbal de Las Casas.

 

[2] El término Riox, no se toma en primera persona, es decir como Dios, sino como la divinidad en su totalidad, tal como expresa Gossen 1980: 207-209: “Aunque Rioš es un préstamo tomado del castellano Dios, el significado del término tzotzil es mucho más general que el del vocablo castellano. Rioš  alude a todo un conjunto de fenómenos religiosos, que incluyen, Dios (sinónimo de Htotik, el Sol); santos individuales y sus imágenes; actos religiosos, [...]; gestos religiosos [...]; y quizás otros.” criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Probemos ahora a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten. Así dijeron.” (Popol Vuh 1961. 27)

 

 

Bibliografía

GARCÍA DE LEÓN, ANTONIO VÁZQUEZ JIMÉNEZ, 1985, Resistencia y Utopía, México, Ediciones Era.

 

GOSSEN H., GARY, 1980, Los chamulas en el mundo del Sol. Tiempo y espacio en una tradición oral Maya, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes / instituto Nacional Indigenista.

GUITERAS HOLMES, CALIXTA, 1965, Los peligros del alma, México, Fondo de Cultura Económica.

 

PAGE PLIEGO, JAIME TOMÁS, 2005, El Mandato Divino. Etnomedicina entre los tsotsiles de Chamula y Chenalhó, Chiapas, México, Programa de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Mesoamérica y el Sureste – Instituto de Investigaciones Antropológicas – UNAM, Colección Científica 10 (en prensa).

 

RECINOS, ADRÍAN (TRADUCTOR), 1961 (1952), Popol Vuh: Antiguas historias del Quiché, México, Fondo de Cultura Económica.

 


Citation: Jaime Tomas Page Pliego. Pormenores de un mundo extraño: Relación entre el Mito de creación y el proceso salud-enfermedad-atención entre los Maya-Tsotsiles de San Juan Chamula, Chiapas. April 2013 http://essayist.in/pormenores-de-un-mundo-extrano

 

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Images courtesy

Image 1: http://www.revistabuenviaje.com/conocemexico/destinos/chiapas/san_juan_chamula/kinta_jimultic.php

Image 2: http://en.wikipedia.org/wiki/Chamula

Image 3 (Painting): ©Dennis Dodson, 2013

 


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