Coincidencias

Finalmente dos de los candidatos propuestos por la empresa líder para conocer pareja por internet, me invitan un café el mismo fin de semana. Era mi oportunidad de sentirme Carrie de Sex and the City y programar cita el viernes en la noche, que era “DATE NIGHT” para las chicas del programa y hacer planes para el sábado también con el otro candidato. Qué más podía pedir por los 2 mil pesos que le pagué a la transnacional.

 

Esto implicó reorganizar todo lo importantísimo que tengo que hacer en esas dos tardes. Salón de Belleza: sincronizar la salida del salón de belleza con la hora a la que se programó la cita 6:30 pm del viernes, para que me dure el peinado. Dicen que la primera impresión es muy importante, por lo que decidí que el candidato del viernes me conociera con mi pelo arreglado y no en el desorden que le gusta vivir. Atuendo: recibí y adopté la recomendación de usar un vestido y no jeans como había yo pensado previamente. Los vestidos nos hacen ver más femeninas y por lo tanto material digno de ocupar el lugar de pareja de alguien.

 

El jueves en la tarde recibí una llamada de Mr Viernes para confirmar la cita del día siguiente. Me sonó algo mayor para ser una persona que se describió de 48 años. El timbre de la voz casi me hace cancelar, pero me armé de valor, decidí dejar a lado los prejuicios y continuar con el plan. Después de todo, había pagado 2 mil pesos.

 

Estando todavía en el salón de belleza, Mr Viernes llamó para volver a confirmar la cita programada en sesenta minutos. Esto casi me saca de mis casillas, pero me convencí diciéndome que un prospecto precavido es un mejor prospecto, ¿o no? Una vez que reconfirmé, me notificó que estaría a las 6:15. Entiendo dije yo con tono empático; cual candidata a ocupar el lugar de su pareja; sé que vienes de muy lejos. Esto a su vez le daba oportunidad al esmalte de mis uñas (también me hice el manicure), de secarse al 120%.

 

Mi pelo quedó lindisimo. Mis uñas perfectamente arregladas. Había que mostrarse muy femenina y mandar la señal de que le invierto al cuidado personal. Vestido, tacones, maquillaje. Check, check, check. Hasta mi bolsa combinaba a la perfección, y eso que solo tengo una.

 

Salí del salón de belleza cuál mujer al encuentro de su destino. Viernes, tráfico, ¿cómo enfrentarlo sin fruncir el ceño y sin correr el riesgo de que se me arrugue la frente? Ya sé, puse el radio en una estación con música alegre para que no me abrumaran los automovilistas que regresan a sus casas por no tener cita romántica en viernes, date night, como yo.

 

Mi reloj marcaba las 18:15. Recibo una llamada (¿¿¿Otra vez???) en la que Mr viernes me informa que está en el lugar acordado. Estoy ahí en 10 minutos dije, sonando algo preocupada por llegar tarde, aunque no mucho, un buen candidato debe saber esperar a una dama como yo.

 

Llegé y sin saber muy bien cómo, desde lejos pude identificar a Mr Viernes. No estaba mal, alto, delgado, con pelo, debió de haber sido muy guapo de más joven. Yo podía huir y no acerarme si quería, al fin yo lo vi primero pero ya había gastado los 2000 pesos y no hay reembolsos. Opté por acercarme y presentarme. Escogí una mesa cerca de la ventana, así podía inventar algo de lo que veía afuera en caso de que no encontrara de qué hablar (este es un buen tip para mis citas futuras, espero que no se me olvide).

 

Conversamos por dos horas, interesante: astronomía, arte, familia y por supuesto la incógnita del tamaño del hoyo negro de por qué no me había casado. Mr Friday estaba muy asombrado de lo mucho que teníamos en común, salvo por supuesto que él sí se había casado y se había mantenido en ese status por 20 años.

 

Entonces se me ocurrió preguntarle a qué edad se había casado él  y como ya me había comentado la edad de los hijos, las cifras no cuadraron. Me confesó que me había mentido en la edad, tenía 55 y no 48. La explicación es muy sencilla, no se ve de pareja de una mujer de 50 o más años. No es lo que quiere.  Lo que busca es una mujer a la que lleve 10 años o más de edad. Ya que estábamos sincerándonos, yo le confesé que había hecho lo mismo, le reduje a mi verdadera edad cinco años. Me dijo que no le importaba porque me veía muy bien para mi edad y que yo le había gustado mucho. Es más, buscó demostrar de múltiples maneras lo muuuuucho que teníamos en común.

 

Enseguida me preguntó si quería salir de nuevo con el día siguiente. WOW se me empalman las invitaciones!!!! el dinero invertido en este sitio de citas por internet está redituando, es más, ahora me siento Samantha de Sex and the City, no Carrie.

 

Respondí que tenía que llevar a mi tía de 73 años al teatro. Pobre, no tiene a nadie que la saque a pasear, su hija se acaba de ir a trabajar al extranjero, o al menos eso dijo. Cayó redondito y dijo que entonces esperaba que nos viéramos el próximo fin de semana. Ojalá pueda, ya que también tengo una prima que acaba de llegar al DF y no tiene a nadie con quien salir.

 

Por supuesto que no lo voy a volver a ver, todavía no entiendo por qué si coincidimos en gustos y pasatiempos y los dos mentimos en la edad, no se le puede ocurrir que yo mentí exactamente por la misma razón que él. No me veo con alguien que me lleve tantos años como Mr Viernes. Hasta en eso coincidimos.

 


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