¿Qué quieres ser cuando seas grande?

En esa etapa, cuando la vida es un lienzo todavía libre de trazos, borrones y parches, es habitual escuchar de los adultos la siguiente pregunta: ¿Qué quieres ser cuando seas grande?

 

Familiares, maestros y cualquier persona que no sepa cómo empezar una conversación con un menor de edad plantean esa pregunta, la cual normalmente viene acompañada de algunas sugerencias, tales como podrías ser doctor como tu abuelo Pedro o maestra como tu tía Ana. A ellos les ha ido muy bien. Si no quieres estudiar, podrías ayudar en el negocio de la familia o irte a trabajar al otro lado.

 

Recuerdo que lejos de la presencia de los viejos, ¿Qué quieres ser cuando seas grande? se convirtió en uno de los tantos juegos que las niñas solíamos jugar en el barrio.

 

Así, aparecían representadas las maestras del futuro en aquellas niñas cuya verdadera motivación era poder vengarse algún día de los regaños que alguna maestra del presente les propinaba. Las niñas más extrovertidas querían ser actrices o bailarinas para poder vestirse de colores, brillos y plumas todos los días y no sólo en aquellos en los que estaba permitido disfrazarse. Nunca faltaba la niña que soñaba con ser veterinaria para estar rodeada de los perros y gatos que en su casa no podían mantener o la que aspiraba a ser doctora para curar a su mamá.

 

Entre las niñas como es natural ¿Qué quieres ser cuando seas grande? abarcaba temas sobre las familias que esperábamos formar algún día. De manera que el juego incluía preguntas acerca de la edad en la que nos pensamos casar, el número de hijos que tendremos, así como la profesión del supuesto marido. Decidir sobre el lugar para pasar nuestra futura luna de miel no era asunto menor y qué podría ser mejor que recorrer Paris por primera vez en calidad de mujer recién casada, como una niña dijo.

 

Celia era una de mis amigas más queridas de la infancia, quien vivía en la casa contigua a la nuestra. Ella era la única niña del barrio que se rehusaba a jugar este juego.

 

Un buen día, cuando finalmente Celia acepta participar en ¿Qué quieres ser cuando seas grande? su respuesta  fue muy sencilla: “Cualquier cosa menos una mujer quedada” con lo cual el juego se daba por concluido. Nunca supimos si Celia quería ser abogada o escritora de grande, ni supimos si prefería los anillos de boda de oro a los de plata. Después de la extraordinaria respuesta de Celia, ninguna niña del barrio quiso jamás volver a preguntarse ¿Qué quieres ser cuando seas grande? 

 


Leave a Reply

Your email address will not be published.

*