MartayElsa

Mi tía Marta y mi tía Elsa nunca se casaron. Mi tía Marta fue empleada sindicalizada en una oficina de gobierno que le permitió comprarse una casa con crédito de interés social y acceder en su momento a una pensión digna.  Mi tía Elsa se fue a vivir con su hermana, mi tía Marta, después de que su novio decidió irse a trabajar al otro lado de donde nunca regresó. Se acompañaban siempre y a todas partes iban juntas, de manera que terminamos considerándolas como una sola persona: Mañana voy a ir a comprar el regalo de navidad de la tía MartaylatíaElsa. ¿Quién va a llevar a la tía MartaylatíaElsa al aeropuerto?  La tía MartaylatíaElsa están enojadas conmigo.

0

Todos sabíamos la historia del novio de mi tía Elsa que se fue al otro lado, pero nadie comentaba nada sobre la prolongada soltería de la tía Marta. Por lo que en una de las veces que fui a visitar a la tía MartaylatíaElsa aproveché que la tía Elsa se estaba tomando una siesta para preguntarle a la tía Marta porqué nunca se había casado. Ella me contó casi llorando que cuando tenía 23 años estuvo a punto de casarse con un minero que falleció unos meses antes de la boda en un accidente, de esos que ocurren con frecuencia en las minas de carbón de la región.

 

Desde entonces, me quedé con la impresión de que toda mujer que permanece soltera tiene una historia trágica que contar. Mi tía Elsa no se casó porque el novio se fue a vivir a otro país. MI tía Marta no se casó porque el prometido se murió. Así que conforme pasan los años sin que ocurra alguna tragedia capaz de explicar mi propia soltería, me doy cuenta de que no me va a quedar más remedio que inventar una historia digna de la tía MartaylatíaElsa para cuando mis sobrinas vengan a preguntarme por qué no me he casado.

 

 

© Maria Gomez, 2014


Leave a Reply

Your email address will not be published.

*